The Beatles visitan la España de Franco



The Beatles, viernes 2 de julio de 1965. 
Plaza de Toros de Las Ventas, Madrid. 


En febrero de 1965 el promotor español Paco Bermúdez contrataba a The Beatles para que hicieran dos presentaciones estelares en nuestro país. La primera tendría lugar el viernes 2 de julio, a las 8,30 de la tarde, en la plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo, en Madrid. La segunda, el sábado, día 3, a la misma hora, en la Monumental de Barcelona. 



El promotor Paco Bermúdez, con Marlene Dietrich.
(Foto: propiedad de la familia Bermúdez)
(Todos los derechos reservados)



The Beatles. 1965. 
(Foto: RETNA)



El álbum Beatles for sale, publicado en diciembre de 1964. 




La expectación que entre los jóvenes creó la noticia fue grande, aunque las autoridades se encargarían de restarle trascendencia al hecho y calificarlo como otra mariconada más de los yeyés, sólo que en esta ocasión tal mariconada provenía de La Pérfida Albión, es decir, Inglaterra, que, por motivos político-propagandísticos, era el enemigo perfecto. Así podrían seguir anestesiando al país con titulares sobre el conflicto de Gibraltar y otros asuntos triviales que ensalzaban el patrioterismo y el chauvinismo exacerbado.



Francisco Franco, Caudillo de España por la Gracia de Dios. 


Con esa triquiñuela de verbena y pandereta, el régimen franquista pretendía desviar la atención de la cruda realidad, omitiendo que los españoles vivíamos inmersos en una dictadura militar o, como en el caso de mi padre, exiliados en ultramar por sus ideas políticas. Entretanto, media España emigraba a países como Suiza y Alemania para intentar mejorar su nivel de vida y su poder adquisitivo. 

El caso es que el promotor Bermúdez pagó cinco mil libras esterlinas -más otras doscientas mil pesetas al ministerio de Hacienda-, para que Los Beatles actuasen en España, en una operación limpia, sin mayores complicaciones. Tanto él como Brian Epstein, mánager de Los Beatles, eran caballeros y hombres de palabra.



Contrato entre Brian Epstein y Paco Bermúdez.  
(Documento propiedad de la familia Bermúdez)
(Todos los derechos reservados)



Al fin llegó la fecha soñada: el 2 de julio. Los Beatles, después de aterrizar en Barajas y dirigirse al hotel Sanvy para descansar y prestarse a la ineludible rueda de prensa, salieron disparados hacia la plaza de toros de Madrid, que no se llenó, tal vez por el precio de las entradas, o porque quizá no éramos tantos los seguidores de ese tipo de música.




Harrison, Starkey, Lennon y McCartney aterrizan en España. 
(Foto: Europa Press)


Las fans los reciben en la pista del aeropuerto de Barajas. 
(Foto: Radial Press)


La velada la abrió el trompetista Juan Cano -uno de los más solicitados session men españoles-, con un arreglo en clave de jazz del éxito eurovisivo Poupee de cire, poupee de son. Luego saltaron al ruedo The Rustiks tocando el Johnny B. Goode, de Chuck Berry, y con ella calentaron un poco el ambiente. La gente, que esperaba ansiosa que Los Beatles salieran por la puerta de toriles, les pidió otra y ellos accedieron.



Programa del concierto de The Beatles en Madrid. 
(Documento cedido por Ignacio Martín Sequeros, de Los Pekenikes)



Acto seguido Torrebruno, el popular showman, presentaba al dúo Martin´s Brothers, que sólo pudieron cantar una canción, Contigo en la playa, porque el respetable los recibió con pitos y abucheos. Entonces apareció The Trinidad Steel Band, el grupo con el que el cantante Phil Trim -futuro vocalista de Los Pop-Tops- llegó a España. Los silbidos continuaron, pero ellos, impasibles, tocaron las tres canciones que les correspondían.

Para acabar de rematar la faena, cogió los trastos el cantante melódico Michel, y entre división de opiniones -unos se acordaban de su padre, otros de su madre- interpretó cosas tan “en la onda” como Oh sole mio y una cursi adaptación al castellano del Downtown, de Petula Clark, titulada Ciao ciao. El público ya empezaba a impacientarse y a mosquearse con tanto manso escarbando el albero y sin embestir.

El entuerto lo arreglaron Los Pekenikes, con Pepe Barranco saludando al tendido con montera en mano. Entre los vítores de los asistentes recibieron al toro a “porta gayola” y, como si de Juan Belmonte se tratara, cambiaron las distancias interpretando cinco tandas de naturales: Los cuatro muleros, Muñeca vestida de azul, El tururururú, La bamba y Twist and shout. La estocada fue en todo el hoyo de las agujas y no hizo falta descabello ni puntilla. Los pañuelos blancos hicieron acto de presencia y la presidencia les otorgó las dos orejas y el rabo. La salida por la Puerta Grande a hombros de los capitalistas estaba asegurada. El apoderado y el mayoral respiraban tranquilos.



Pepe Barranco, Alfonso Sainz, Ignacio Martín Sequeros, Tony Luz, 
Lucas Sainz y Pablo Argote.  Los Pekenikes, 1965. 



Los diestros y diestras que torearon después de ellos se tuvieron que contentar con sendas faenas de aliño. Tanto Freddie Davis, The Beat Chicks -su baterista, Christine, hizo un aplaudido solo con los tambores-, y The Modern 4, no pudieron, o no supieron, estar a la altura de las circunstancias, sobre todo con el buen sabor de boca que habían dejado Los Pekenikes.



Lennon, guitarra Rickenbacker, soporte para la armónica y un gris. 



En eso llegó el descanso, y tras diez minutos de preparativos, con los cuatro Beatles esperando en la enfermería, éstos salieron raudos hacia el escenario, enchufaron sus guitarras Gretsch, Rickenbacker y el bajo Höfner en sus amplificadores Vox y arrancaron con el riff de Twist and shout. Mientras, John Lennon se desgañitaba a placer tocado con un típico sombrero cordobés. Al finalizar el tema, Paul McCartney, en un casi perfecto castellano, saludó y presentó la siguiente canción, She´s a woman, en la que él llevaría la voz cantante.



Los Beatles en el ruedo, el público en los tendidos. 
(Foto: Revista Triunfo / Sánchez Martínez y Radial Press)



Así, rápidamente, fueron desgranando uno a uno los temas de su repertorio: I´m a loser (Lennon: armónica y voz solista), Can´t buy me love (Macca: voz solista), Baby´s in black (Lennon y Macca), I wanna be your man (lo cantó Ringo), A hard day´s night (Lennon y Macca), Everybody´s trying to be my baby -de Carl Perkins- (George Harrison: voz), Rock and roll music -de Chuck Berry-, I feel fine (Lennon), Ticket to ride (Lennon y Macca), y Long tall Sally -de Little Richard-, que Paul McCartney interpretó como un poseso, concluyendo con ella la actuación de The Beatles en Madrid.



Revista Discóbolo. Julio de 1965. 



La gente pidió más, pero fue inútil. Torrebruno tuvo que hacer un quite final, despidiéndose en nombre de los artistas que habían intervenido, y todos y todas regresaron a sus casas con una sonrisa de oreja a oreja, aunque el show de los cuatro melenudos de Liverpool se antojó demasiado breve y sin vuelta al ruedo. A la salida no hubo ni incidentes ni altercados. Tampoco malos rollos con los grises (la policía uniformada franquista), que estaban a la que caía.




Aspecto de la plaza de toros. El público era escaso.
(Foto: Revista Triunfo)



Bienvenido Mr. Beatle. Juega flamenca post-concierto en Madrid. 
(Foto: Europa Press)


Al día siguiente, John, Paul, George y Ringo volaban en un avión Caravell con destino al aeropuerto del Prat, en Barcelona. Al aterrizar, la presidenta de su Club de Fans en España les regaló unos llaveritos, y la cantante Franciska les entregó cuatro monteras para que todo fuese “typical Spanish”. Tal y como estipulaban los cánones. 

Tras las fotos de rigor, se subieron en un automóvil que los llevaría al hotel Avenida Palace, donde fueron recibidos a la entrada por unos cuantos curiosos. A las 7 de la tarde, después de echar una cabezadita, los cuatro dieron su consabida conferencia de prensa para unos veinte periodistas, ayudados por una intérprete que había contratado Paco Bermúdez.



UNA EXCLUSIVA DE "FRANCISCO BERMÚDEZ ESPECTÁCULOS INTERNACIONALES".



A las ocho y media de la tarde arrancó el espectáculo, con una Monumental abarrotada. Había mucho más público que en Madrid y el repertorio fue prácticamente el mismo. Como teloneros actuaron dos grandes bandas españolas: Los Shakers, de Madrid, reyes indiscutibles del rhythm and blues patrio, que grababan para la RCA Victor; y Los Sirex, del área barcelonesa de La Gran Vía, pertenecientes al sello Vergara. 



Los Shakers, 1966: Ricardo Sáenz de Heredia, Ricky Morales, 
Vicente Martínez y Fernando "El Chino" Sáenz de Heredia.  
(Foto: Cortesía de Ricardo Sáenz de Heredia)



Los Shakers, según recuerda su baterista, lider y cantante, Ricardo Sáenz de Heredia, tocaron You really got me (de The Kinks) y Gloria (de los irlandeses Them), dos temas fundamentales del r&b británico, que fueron coreados por los asistentes, a pesar de que la mayoría de éstos no los habían escuchado en sus versiones originales. 



Los Sirex, 1964: Manuel Madruga Quebradas, Luis Gomis Prunera, Guillermo 
Rodríguez Holgado, Antonio Miquel Cerveró "Leslie" y José Fontsere Portolés.



Por su parte, Los Sirex se despacharon con otra de sus habituales descargas rocanroleras. Dado que aquella misma noche tenían programada otra actuación en Cornellá, tuvieron que salir pitando de la Plaza de Toros nada más empezar el segundo tema de los Beatles, como recuerda con cierta desazón su bajista y alma mater, Guillermo Rodríguez Holgado, quien nos describe los medios técnicos con que contó aquel espectáculo en la Monumental:  

A José Luis Alberdi -dueño de la tienda de instrumentos que lleva su apellido-, los organizadores le pidieron que instalase una etapa de potencia casera para añadir 500 watios al equipo de sonido, que era el de la misma plaza de toros, lo que nos puede dar una idea de los medios técnicos con los que contó aquel espectáculo. José Luis, que astutamente se había metido debajo del escenario con un magnetofón Revox, intentó grabar la actuación de The Beatles, pero su manager, Brian Epstein, al darse cuenta de la triquiñuela la emprendió a patadas con el magnetofón y armó un pifostie de mil demonios.”   





Al concluir su actuación, los Beatles regresaron al hotel y montaron una fiesta privada que motivó las quejas de los clientes de las habitaciones contiguas. El entuerto lo tuvo que resolver el promotor Paco Bermúdez, que, pese a ser un detallista de lo más meticuloso, siempre estaba dispuesto a aprender de sus colegas de profesión, como nos confirma su secretaria, María del Carmen del Pozo:  

“Después del show, Los Beatles estaban en su suite del hotel Avenida Palace escuchando música. Los clientes de las habitaciones contiguas se estaban quejando del ruido y el encargado llamó al señor Bermúdez a su habitación. Don Francisco, que estaba durmiendo, salió en pijama, y con Javier Mir, un agente de su compañía, fue a la habitación de Brian Epstein, manager de Los Beatles. 

Al tocar la puerta, apareció Epstein, también en pijama y desaliñado. Entonces el señor Bermúdez le transmitió las quejas, Epstein dijo: one moment please, los dejó esperando en la entrada, se aseó y afeitó, se puso un traje impecable, se fue a ver a sus pupilos y les dijo: Chicos, es muy tarde, a dormir. Inmediatamente Los Beatles pararon la juerga. 

Don Francisco comentó entonces: ¡Que lección me ha dado este hombre! Ha hecho todo esto para imprimir respeto a sus artistas. De haber ido en pijama, como nosotros, no le hubiesen hecho ni caso.”



Brian Epstein, mánager de The Beatles, desayunando.
(Foto: NEMS)


El domingo por la mañana, John, Paul, George y Ringo volvieron a subirse a un avión y desaparecieron entre las nubes y el cielo azul del estío español. Su visita había sido algo parecido al guión que ideó Juan Antonio Bardem para la película Bienvenido Mister Marshall (Luis García Berlanga -1952-). 



Hola y ... adiós ...  
Bienvenido Mister Marshall (1952).



Casi cuatro meses más tarde, el 26 de Octubre de aquel mismo año, la Reina Isabel II de Inglaterra les entregaba en el palacio de Buckingham sus medallas como miembros de la Orden del Imperio Británico. Otros miembros de dicha Orden -veteranos de guerra en su mayoría- devolvieron sus medallas en señal protesta. Según ellos, The Beatles no se habían jugado la vida como para hacerse acreedores a ellas. Tenían razón, pero el Reino Unido estaba ingresando un montón de divisas gracias a ellos. ¡Poderoso caballero don Dinero!



Miembros de la Orden del Imperio Británico.  Octubre de 1965. 




* EN 1969, JOHN LENNON DEVOLVIÓ SU MEDALLA COMO MIEMBRO DE LA ORDEN DEL IMPERIO BRITÁNICO, POR EL APOYO QUE SU PAÍS BRINDÓ A LOS ESTADOS UNIDOS EN LA GUERRA DE VIETNAM. 


FRANCISCO BERMÚDEZ (7 DE OCTUBRE DE 1922 - 26 DE DICIEMBRE DE 1998), DESDE SU OFICINA EN LA DÉCIMA PLANTA DEL NÚMERO 62 DE LA GRAN VÍA MADRILEÑA LLEVÓ LA CONTRATACIÓN DE MÁS DE DOSCIENTAS FIGURAS INTERNACIONALES, ENTRE LAS QUE DESTACAN JORGE NEGRETE, CHUCK BERRY, VINCE TAYLOR, CLIFF RICHARD & THE SHADOWS, IKE & TINA TURNER, LOUIS ARMSTRONG, LIONEL HAMPTON, LIZA MINELLI, MARLENE DIETRICH, TOM JONES, ARETHA FRANKLIN, ARTHUR CONLEY, CHARLES AZNAVOUR, PÉREZ PRADO, GENE PITNEY, JOHNNY RAY, RAQUEL WELCH, RITA PAVONE, SARA VAUGHAN, SAMMY DAVIS JR, JOHNNY HALLYDAY, PAUL ANKA, RAY CHARLES, SILVIE VARTAN, THE SUPREMES, CHICK COREA, JIMMY CLIFF, Y MARTHA REEVES & THE VANDELLAS, POR MENCIONAR SÓLO UNAS CUANTAS. 
DIRIGIÓ TAMBIÉN LA CARRERA DEL CANTANTE ESPAÑOL RAPHAEL. ESTABA CASADO CON DOLORES LANE GRANT, “LOLITA”, UNA INGLESA CON NOMBRE ESPAÑOL, VEINTICINCO AÑOS MENOR QUE ÉL. 


BRIAN EPSTEIN (19 DE SEPTIEMBRE DE 1934 - 27 DE AGOSTO DE 1967) , DUEÑO DE UN PAR DE TIENDAS DE DISCOS DE LIVERPOOL, SE CONVIRTIÓ EN MÁNAGER DE THE BEATLES EL 10 DE DICIEMBRE DE 1961, Y DIRIGIÓ LA CARRERA DE ÉSTOS HASTA SU FALLECIMIENTO, EN 1967, POR UNA INTOXICACIÓN CON BARBITÚRICOS. DIRIGIÓ TAMBIÉN A OTROS GRUPOS Y ARTISTAS, COMO BILLY J. KRAMER & THE DAKOTAS, THE FOURMOST, GERRY & THE PACEMAKERS Y CILLA BLACK.

Próximo capítulo: The Animals devoran España. 

Esta historia está tomada íntegramente del libro de Salvador Domínguez: 


© del texto: Salvador Domínguez 
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